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Matt Titone ( Instagram ) y Ron Thompson ( Tumblr ) son los responsables del estudio de diseño Italic Studio ( Instagram ) radicado en Los...
Matt Titone (Instagram) y Ron Thompson (Tumblr) son los responsables del estudio de diseño Italic Studio (Instagram) radicado en Los Angeles CA. Uno de sus productos es la marca de surf Indoek (Instagram) en la que están metidos desde su misma concepción. Todo el diseño, desde el logotipo a las diferentes piezas, el diseño web y la fotografía, lleva su firma.

Una de las últimas iniciativas de Indoek (y responsabilidad por tanto de Matt y Ron) ha sido la de documentar durante cuatro años las guaridas de diferentes surfistas creativos alrededor del mundo. Así ha nacido la serie "Surf shacks" (chozas de surf en traducción literal) que, después de una agitada vida en Instagram, ha dado el paso definitivo al papel de la mano de le editorial Gestalten.

Un libro que se inspira en los volúmenes de gran formato que suelen tratar temas de arquitectura, pero que hace de ello una bella paradoja. Se trata de un continente refinado y de diseño cuidadísimo para un contenido que es lo opuesto al esnobismo de este tipo de ediciones: nada de edificios grandilocuentes y arquitectos estrella, sólo surfistas de carne y hueso y los lugares a los que llaman cariñosamente "hogar". Disfrutadlo...


















Matt Titone | Instagram
Ron Thompson | Tumblr
Italic Studio | Web | Instagram
Indoek | Web | Instagram

Mackie Studio  es un estudio creativo responsabilidad de Karl Mackie (que ya salió en el blog ) y ha iniciado un Kickstarter el pasado 12 ...
Mackie Studio es un estudio creativo responsabilidad de Karl Mackie (que ya salió en el blog) y ha iniciado un Kickstarter el pasado 12 de diciembre para reunir 12.500$ y hacer realidad un proyecto fantástico: reunir en un libro de fotografía las imágenes que ha recopilado durante años y que recrean la naturaleza y los espacios abiertos de su Cornwall natal. Así nace la idea de #OpenSpaces, tal como la explica Karl:

#openspaces was shot exclusively in Cornwall, UK on iPhone only, always one shot a day, wherever we happened to be, it was all about being in the right place at the right time - with a camera at hand, which in this case happens to be the iPhone 5s. Often the images were taken while out with the dog, before/after surfing and on commercial shoots. The locations in the book include, Sennen Cove, Watergate Bay, Fistral Beach, Lusty Glaze, Polperro, Crantock and more. All of the images are edited using the vscocam app.

Una maravilla que esperamos que se haga realidad.








Daniel , fotógrafo documental, vive entre Suecia y California y trabaja para nombres importantes de la industria editorial y publicitaria. E...
Daniel, fotógrafo documental, vive entre Suecia y California y trabaja para nombres importantes de la industria editorial y publicitaria. En sus ratos libres hace fotos de skate y surf y ha publicado 4 libros de fotografía relacionados con eso: Super, Cold water surfing, Faces of skateboarding y The cats meow.

El tipo es, a mi juicio, un fuera de serie. Juzgad vosotros mismos...














Me gusta el trabajo de Paolo Tedeschi . Sobretodo los retratos con tinta sobre páginas de libros que publica habitualmente en su Tumblr y q...
Me gusta el trabajo de Paolo Tedeschi. Sobretodo los retratos con tinta sobre páginas de libros que publica habitualmente en su Tumblr y que transforman la literatura a través del dibujo.

Era la hora del ocaso y estaba sentada en la terraza de aquel bar del paseo de Rosales como si estuviera en un mirador que al mismo tiempo ...
Era la hora del ocaso y estaba sentada en la terraza de aquel bar del paseo de Rosales como si estuviera en un mirador que al mismo tiempo fuese un muelle. De vez en cuando contemplaba la estrecha caleta del vallecito, a su izquierda, perdiéndose en colores, calígine y humos hasta hacerse alta mar dorada en las brumosas montañas de la sierra. Luego todo se tornaba rojo, como el vinoso Mediterráneo de los crepúsculos, y emergían amenazantes escolleras oscuras del Parque del Oeste, de los Viveros de la Villa y del apretado bosque de la Casa de Campo. Se oían pitidos de locomotoras portuarias y un rumor metálico de peces asaltados por peces mayores, que transforman sus ordenados y precisos desfiles en vorágine caótica y hacen sonar la hora encamada de la matanza, y crujía suavemente, caricioso al oído, el apresto de las despedidas más largas. El Manzanares, paralizado y submarino, asomaba el lomo plateado.

Hacía un rato que había dejado sus cuadernos abandonados sobre el mármol del velador y miraba al mar resultante de muchos mares de verano; un mar compuesto de las sensaciones tenidas desde la infancia, acrecido y sensibilizado ahora, y que se le hacía melancólicamente real en el atardecer madrileño. Las aguas de entonces batían sus sentidos y había en ella éxtasis y anegación.

Ya era noche marítima, con luces bordeando la caleta y titiladoras poblaciones lejanas,cuando quiso volver a sus quehaceres. Tomó un sorbo de cerveza desagradablemente tibia y con el bolígrafo dibujó una delicada línea ondulada, a la que sumó otra y otra, ensimismándose. Así fue sorprendida.

"Los pájaros de Baden-Baden". Ignacio Aldecoa.
Una de las descripciones más bellas que he leído. Por el lenguaje brillante, la evocación y la traviesa paradoja de representar el paisaje madrileño a través del mar. Estoy disfrutando mucho de "Tierra de nadie y otros relatos" de Ignacio Aldecoa, un autor del neorrealismo español del que no había leído nada y que me ha deslumbrado.

"Me sentí seducido por algo parecido a la admiración y la envidia. La aventura lo estimulaba, emanaba un aire de aventura. Con toda se...
"Me sentí seducido por algo parecido a la admiración y la envidia. La aventura lo estimulaba, emanaba un aire de aventura. Con toda seguridad no deseaba otra cosa que la selva y el espacio para respirar y transitar. Necesitaba existir, y moverse hacia delante, hacia los mayores riesgos posibles y con los más mínimos elementos. Si el espíritu absolutamente puro, sin cálculo, ideal de la aventura, había tomado alguna vez posesión de un ser humano, era de aquél joven remendado".
Joseph Conrad - "El corazón de las tinieblas"
Conrad lo dice mejor que nadie lo dijo nunca, en boca del viejo capitán Marlow: la admiración por aquéllos que saben vivir de acuerdo a sus principios, siguiendo el impulso de la aventura, con la angustia de no darse jamás por satisfechos ni conformes y el inquebrantable compromiso de seguir apuntando la proa a los sueños que están por cumplir.

Yo, como el personaje de Conrad, también siento admiración y envidia hacia ese tipo de personas. Las que aceptan por toda compañía la luz crepuscular de la jungla indonesia, el temporal duro de los cuarenta rugientes, la solitaria desnudez de la estepa centroasiática o la probable muerte en las cumbres heladas del Himalaya. Las que, en definitiva, viven y sienten en primera persona las aventuras que los demás sólo encontramos en los libros.

Por eso doy gracias a Conrad, London, Verne, Stevenson y tantos otros. Por transmitir con tanta lucidez la pulsión del aventurero. La que le permite vivir para siempre en el filo. Su angustia estructural.

Les doy gracias por mantener viva esa angustia en mí y no permitir que se aplaque jamás.

Tengo la suerte de conocer a una de las personas más cultas del planeta Tierra. No es un intelectual reconocido, ni un escritor afamado ni, ...
Tengo la suerte de conocer a una de las personas más cultas del planeta Tierra. No es un intelectual reconocido, ni un escritor afamado ni, por supuesto, un periodista de prestigio. Es abogado y ha dedicado su vida entera, desde la infancia, a devorar un libro tras otro. Su biblioteca personal, caótica y numerosísima, es digna de admirar. Pero no sólo por la cantidad, variedad y profundidad de las obras en ella recogidas, sino por el hecho de que todos los libros que reposan en las estanterías, sobre las mesas, las sillas e incluso en el alféizar de las ventanas, han sido incorporados al conocimiento exhaustivo del mundo que atesora su dueño. Eso es lo más admirable.

Siempre disfruto mucho cuando tengo la oportunidad de charlar con él. Aunque quizá el término correcto no es charlar, sino sencillamente escuchar. Maravillarse con la capacidad de explicar el mundo relacionando hechos, épocas, causas y efectos que a la mayoría de nosotros nos pasan desapercibidos. Ayer fue una de esas ocasiones. Hablamos de muchísimas cosas, de geopolítica, del petróleo de Oriente Medio, de minas de diamantes en África del Sur, del dinero africano en Portugal, de fronteras, de oleoductos estratégicos en Afganistán, de El Gaddafi y Hussein, de la CIA, de Obama, de portaaviones, de submarinos, de fragatas... Un informe completo. En un momento de la conversación llegamos a la conclusión de que, pese a tener un pensamiento crítico, pese a tener la inquietud necesaria para estar informados mucho más allá de lo que los medios tradiconales nos ofrecen, pese a poder comprender lo injusto, aterrador y atroz que es el mundo y el sistema que lo gobierna, no hacemos nada para cambiarlo. Sencillamente porque no hay mucho que podamos hacer. Básicamente estamos solos en esto.

Al instante recordé un pasaje del libro de Justin Scott "El Cazador de barcos": "En el mar puedes hacerlo todo bien, según las reglas, y aun así el mar te matará. Pero si eres buen marino, al menos sabrás dónde te encuentras en el momento de morir". De eso se trata, dijimos, de saber quién te está asestando el golpe. De tener claro quién, cómo y porqué está acabando con tu vida, arruinando tu felicidad, recortándote libertades, haciendo desaparecer conquistas sociales que necesitaron mucho esfuerzo y sufrimiento. Para eso es necesario leer, investigar, informarse, ser curioso hasta el absurdo, escéptico hasta la extenuación. Para saber en el momento de la muerte, real o figurada, quién nos ha llevado hasta allí y por qué motivo.

Pocas veces me he sentido tan identificado con la soledad, la profundiad de pensamiento y la angustia de un personaje de novela como en el c...
Pocas veces me he sentido tan identificado con la soledad, la profundiad de pensamiento y la angustia de un personaje de novela como en el caso del joven Holden Caulfield de "El guardián entre el centeno" (también conocido como "El cazador oculto" o el original "The catcher in the rye").

Oí hablar del libro cuando era adolescente, sin embargo, en ese momento mis preferencias literarias eran otras y lo ignoré. Ahora sé que ése hubiera sido el momento idóneo para leer esta pequeña novela de J. D. Salinger.

Con todo, siempre me sentí atraído por el título sin saber nada del contenido de la novela. Esa frase sin verbo tiene una musicalidad extraña y una capacidad de evocar que permite, a modo de esos concursos literarios donde se sugiere un título, imaginar la novela humana definitiva.

Cuando hace un par de semanas por fin cayó en mis manos, pensé que inevitablemente me decepcionaría. Nadie puede escribir algo a la altura de semejante título, pensaba. Además había leído opiniones de todo tipo acerca del libro y muchas coincidían en considerarlo una obra sobrevalorada. Pero mi sorpresa, mi agradable y correctora sorpresa, fue que efectivamente ésta es una de las novelas humanas definitivas.

Salinger se pone en la piel de Holden Caulfield, un adolescente de 17 años en el New York de los años 40. En la novela explica sus andanzas en primera persona durante las horas que transcurren entre el día que es expulsado de un colegio de élite y el momento en que vuelve a casa. Holden está en la frontera que separa al niño del hombre y, cómo nos ha pasado a todos en ese momento difuso, se siente incómodo y deprimido y trata por todos los medios de superar esa etapa sin ser consciente de ello.

Se trata de un personaje contradictorio (como todos los adolescentes), dotado de una fina inteligencia y un vasto mundo interior que no se adapta a un sistema educativo y una sociedad en los que se siente perdido. Las reflexiones que realiza en la novela mediante un lenguaje natural, infantil a veces, bien apoyadas por las de los demás personajes, dejan expuesta a la luz del día una de las facetas más dolorosas de la naturaleza humana: apenas dejamos que se nos conozca, apenas dejamos que nuestros sentimientos traspasen la superfície. Somos un charco de medio metro cuadrado y mil kilómetros de profundidad.

No soy crítico literario y no tengo más conocimiento del arte de escribir que el que he aprendido leyendo. Pero la sencillez con que Salinger aborda la complejidad del pensamiento -y el sentimiento- del joven Holden y la manera de transformarse fielmente en él mediante el uso de la primera persona es, a mi juicio, un trabajo de maestro. Coincido con los que la sitúan como una de las 100 mejores novelas del siglo XX.


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La referencia de la edición que he leído (Alianza)
El libro para descarga en PDF