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Hay personas especializadas en un arte y otras especializadas en ser artista. Sarah Grandes es de esta última clase: saber identificar y mi...
Hay personas especializadas en un arte y otras especializadas en ser artista. Sarah Grandes es de esta última clase: saber identificar y mimar la belleza y valerse de ella para crear, sea cuál sea la herramienta. Eso es lo que define a esta jovencísima artista vasca (nacida en Irún) que vive entregada a muchas de las cosas que nos mueven: el surf, el arte y los viajes. Un estilo de vida envidiable que le permite estar abriendo horizontes (físicos y mentales) de forma constante.

He tenido la ocasión de mantener una conversación de email a email con ella (también pueden interesarte las entrevistas que concedió este mes de julio al canal de Youtube Canal Txingudi: uno y dos) y me ha parecido una artista completa. No completa en el sentido de que haya culminado su obra, sino en el de que dará siempre igual el medio artístico, que ella logrará el fin. Hoy son la fotografía, la ilustración y la poesía; mañana quién sabe.

Para empezar esta conversación, me gustaría que te presentaras a ti misma: de dónde eres, cómo descubriste tu vis artística y cómo conseguiste encauzarla…
Me llamo Sarah Grandes, vivo en la bahía del Txingudi, un pequeño paraíso donde tenemos todo a nuestro alcance.

Estudié Bellas artes en Leioa (Bilbao) pero he de decir que creo que pinto desde que soy capaz de sostener un pincel con las manos. El primer cuadro que hice en lienzo, está firmado en el año 2000, (cuando tenía 5 años). El crear es algo que va dentro y bueno, qué mejor que explotar tu potencial e intentar dedicarte a ello. He de admitir que no es una manera fácil de ganarse la vida, pero el arte me parece una razón lo suficientemente buena como para luchar por ello.

Tu obra es una suma de tres factores que se van superponiendo: ilustración, fotografía y literatura. ¿Cómo equilibras el peso de cada cuál?, ¿cuál tiene más importancia para ti?
Todos tienen su importancia por igual. Hay veces en los que una fotografía me inspira y me lleva a crear un texto, otras en las que un dibujo me pide más fuerza y lo junto con una fotografía, otras en las que una unión de ilustración y fotografía me llevan a la poesía perfecta... todo depende de lo que quiera transmitir. El juego entre todas hacen el equilibrio justo para cada obra.

Lo que me encanta del dibujo y la pintura es que puedes hacer con la realidad lo que te de la gana. No es fácil a veces llegar a ese equilibrio y que se complementen o lleguen a unirse bien o del todo, entonces una medida exacta de cada una, suman la importancia del peso para completar la obra entre todas.

Eso, en cuanto a la obra plástica; la literatura va un poco por libre aunque siempre presente. Es lo que más natural y espontáneo me sale, y algo que puedo hacer esté donde esté y en el momento que sea ya que solo necesito de un bolígrafo y un papel o un trozo de servilleta de cualquier garito para que todo fluya. Es algo a lo que siempre he concurrido, más que por las ganas de crear, por necesidad.

Una vía que he utilizado la mayoría de las veces inconscientemente. En un principio era para mí, una manera de escupir todo lo que sentía o las cosas que me pasaban. Hasta que un profesor de la universidad nos pidió que escribiésemos un texto en dos minutos para un ejercicio y cuando se lo enseñé quedó asombrado. Gracias a él empecé a enseñarlos y la verdad que con muy buen resultado.

A pesar de que la poesía esté siempre presente y sea lo primero a lo que recurra, el dibujo o fotografía, (o ambas unidas), me parece una forma bastante más sencilla de llamar la atención; mirar una imagen siempre requiere mucho menos esfuerzo que leer un texto y es más fácil que alguien incluso que no está buscando arte se pare a mirar.

No me puedo obligar a pisar firme si me desequilibro. Si vibro más en mar, no me puedo obligar. No me voy a negar los amaneceres de luz blanca. Ni las seis de la mañana ya pisando arena. No hay nada que me valga más. No pienso evitar los cantos de sirena que me llevan a esta dulce locura. Quiero bailar.
Sin título. Sarah Grandes

En la serie de obras que ilustra esta entrada se ve un nexo común: los colores rosados, los temas y, en alguno momentos, un fuerte contraste con elementos relacionados con el surf y el mar. ¿Hay una intención ahí o sencillamente fue la inspiración la que dictó el camino?
Creo que un artista queda en cierto modo “delatado” por su obra y en ellas se ve perfectamente de qué pie cojea.

Me parece que el trabajo artístico de cada uno es a la vez una búsqueda de su persona, por lo que en las obras se reflejan las inquietudes, gustos y demás.

En esta ocasión el nexo es aun más fuerte porque el periodo de tiempo en el que realicé las ilustraciones es bastante reducido. Fue algo así como una ola de inspiración casi repentina. Lo probé, me gustó el resultado y empecé fuerte por esa vía; después, a medida que iba trabajando en ellos iban saliendo más ideas y evolucionando en su mismo tiempo.

En cuanto a los nexos...el rosa no tiene ningún motivo (consciente). Como he dicho antes, creo que en la obra de un artista salen a la luz muchas cosas aunque uno a priori no sea consciente de que las está exponiendo. Supongo que fue por el momento de mi vida en el que estaba.

Fue viajando, en un momento en el que las preocupaciones eran casi nulas y me atrevo a decir que todo iba rodado. Admito que es un color que jamás había utilizado para nada o casi nada, pero supongo que expresa exactamente lo que quería transmitir con mis ilustraciones. Una mezcla de elegancia, inocencia, exotismo, suavidad, provocación, atrevimiento...no lo sé. El inconsciente a veces resulta ser mucho más inteligente que el propio artista cuando pretende tener todo bajo control.

En cuanto al mar y el surf...esto sí que viene de serie hahah. Es un círculo del que aunque pretenda, no podría ni querría salir. Creo porque me gusta crear, y surfeo porque me encanta surfear, pero es cierto que cuando realizo ambas, ellas también se retroalimentan. Es decir, no busco la inspiración directa en el mar, ( cosa que había creído siempre hasta este último viaje), sino que surfeo porque lo necesito, y el estado en el que me deja me lleva a crear. Y así podría decirse que sucesivamente...creo que el mar me da la calma y serenidad para ordenar algo mis ideas y poder plasmarlas de algún modo.

Entonces queda claro porqué el mar y el surf son un tema central de inspiración para ti. ¿Cómo es vuestra relación?
Me enamoré del surf la primera vez que cogí una ola. Era un verano en el que me apunté a un cursillo de surf, “por probar” (bendito el día... hehehe). Tendría al rededor de 11 años y juro que jamás pensé que algo pudiera volverse tan necesario e imprescindible en la vida de un ser humano. Ese día a la vuelta a casa recuerdo estar intentando transmitirle a mi hermano con palabras lo que había sentido al pillar mi primera ola (misión fallida... hahaha ), estaba que no cabía en mi... A partir de ahí vas creciendo, conociendo más el mar, las tablas, las playas...y acaba por volverse una loca y maravillosa adicción de la que no imaginas un día de tu vida sin ella.
Déjame la última ola. El vuelo a la libertad para sentirme sola cuando menos me hace falta. La que todos quieren pero nadie apuesta. Porque cuesta, porque es de mar y pocos lo entienden. Porque tres a veces son... a veces, demasiado.
"Sirenas". Sarah Grandes

En estas obras has utilizado herramientas digitales. ¿Cómo te sientes con eso?, ¿es una transición natural desde las herramientas analógicas o una imposición de estos tiempos?
En cuanto al formato digital....hahaha, parece irónico, pero siempre había estado bastante reacia a ello. Soy un poco arcaica para todas estas tecnologías y he defendido desde el minuto cero la brocha y el pincel; el mancharnos las manos.

No obstante, cuando viajo esto me resulta imposible, ya que el material artístico requiere de gran espacio, cosa que escasea cuando viajas con una mochila y una tabla de surf.

Por lo tanto, buscando alternativas me lancé por probar el formato digital y me llevé una grata sorpresa. Cuando estás fuera de casa es una herramienta maravillosa para tener en tamaño iPad todas tus cacharrerías, bolígrafos, pinceles, colores...sin que te ocupen espacio. Y después puedes imprimir al tamaño que quieras y siempre estás a tiempo de modificar manualmente todo lo que desees.


Volviendo a la escena cultural del mundo del surf: ¿cómo ves el auge que está teniendo? ¿Crees que es una moda o, en cambio, es una consecuencia lógica de una actividad que resulta profundamente inspiradora para quien la practica?
En cuanto al auge del surf...sí, creo que es una moda. Es triste, pero es como todo hoy en día y tiene su momento de boom. Sin embargo creo que a pesar de que los veranos sean insoportables y no entre un alfiler en el agua... somos menos los que nos vemos las caras durante todo el año en el mar estemos en las condiciones que estemos. Llueva, granice, o sea mayor el frío que haga fuera que dentro del agua. Eso me da la esperanza de que cuando se pase un poco “la tontería” vuelva a ser algo pasajero y cada uno se centre en lo que de verdad le apasiona. Creo que es un deporte que requiere mucha dedicación, tiempo y bueno, los que pillamos olas vivimos y planeamos nuestra agenda en base a ellas...cosa que puede llegar a parecer absurdo para alguien que solo sigue una moda.

Vives y surfeas en la costa cantábrica, con un buen surtido de olas de gran calidad. ¿Cambiarías algo de ese paraíso? ¿Qué es lo mejor y lo peor de vivir en un sitio con buenas olas?
Hahahaha la verdad que esto es el paraíso...la comarca del Bidasoa es vivir con todo en tus manos. Tenemos una larga costa con buenas olas, montañas, ríos... aquí quien se aburre es porque quiere hehehe.

En cuanto a las olas...lo único que cambiaría - y por quejarme de vicio-, sería poner unos graditos más en el agua, y un par de meses menos de invierno. Se hace largo surfear tanto tiempo con trajes largos y cuando pruebas las maravillas de las aguas ecuatorianas y surfear a todas horas en bikini... no comparar resulta casi imposible hehehe.

No obstante tenemos meses maravillosos, en los que el agua tiene una temperatura genial, el clima es bueno, y tenemos la suerte de tener mucha variedad de olas a nuestro alcance.

Creo que el conjunto de todo lo que nos rodea hace la perfección y lo mejor de vivir donde vivo; no se me ocurre nada malo sobre vivir en la costa de un maravilloso mar con olas prácticamente durante todo el año y en fin, tener mil variantes para cuando las olas escasean.

Pese a ser muy joven ya has elegido un estilo de vida enfocado a acumular experiencias. Realizas viajes muy largos, en distancia y tiempo, y en solitario a países en los que puedas surfear y vivir. ¿Qué hay detrás de eso?, ¿huida, búsqueda o un poco de ambas?
Detrás de todo esto hay unas ganas incontrolables e irremediables de descubrir y comerse el mundo y vivir la vida, que para eso nos la han cedido...ahhahaha. Cuando empiezas a surfear te conformas con las olas locales, las que tienes cerca de casa y te vas moviendo por tu costa, obviamente, pero llega un momento en el que el cuerpo te pide a gritos probar esas largas y perfectas líneas de agua cristalina rodeada de corales y palmeras.

Te vuelves un poco canalla y rebelde y decides ver eso con tus propios ojos porque parece realmente imposible que la naturaleza pueda llegar a esculpir con tal delicadeza y perfección algo tan indomable como nuestra querida agüita salada.

Hay búsqueda, claro que la hay. Hay ganas de ver olas nuevas, y esas olas te llevan a nuevas experiencias, nuevas culturas, nuevos retos. Nuevas sensaciones dentro de ti que hacen que te conozcas como nunca; una ola siempre es la excusa perfecta para ir a por lo que sea.

Nunca crees que estás huyendo de nada cuando te vas, hasta que vuelves, reflexionas y lo entiendes. Pero es necesaria la huida para volver y poder mirarlo todo con una nueva perspectiva y no dejar de crecer nunca.

El estilo de vida de acumular experiencias y vivir constantemente en busca de nuevos retos es una decisión para mantenerme siempre viva y no caer en la rutina ni monotonía aburrida que hace que, muchas veces, olvidemos estar vivos.

Cambiando de tema, me interesaría hablar un poco de literatura. Ambos compartimos el impulso de la escritura y me gustaría saber de dónde te nace a ti. Es decir, ¿qué te empuja a transformar tus pensamientos en poesía?
Sinceramente escribo desde mucho antes de ser yo consciente de que lo hacía. He llegado a encontrar escritos de cuando era muy pequeña para escribir poesía, y saber que en realidad lo estaba haciendo. Supongo que siempre lo he hecho como una forma de desahogo o como una manera de pretender aclarar mi interior; algo así como dar forma a lo que estaba pensando y darme cuenta y chocar de morros con ello.

En realidad pocas veces me he preguntado esto porque siempre he escrito por inercia y sin ninguna intención o fin. Era por y para mí y nunca he hecho algún tipo de esfuerzo en escribir o transformar lo que siento en poesía. Creo que siempre ha sido lo más real que he hecho inconscientemente. El ser artista y pretender siempre hacerlo todo bonito supongo que tiene mucho que ver con el estilo en el que escribo. A su misma vez creo que es esa sobreinspiración y la necesidad de crear y escupir. Cuando eres una persona a la que le vuelan las ideas con el simple hecho de mirar el vacío, o cuando creas un mundo cuando se te cruza una mariposa mientras estas caminando, o cuando estás viendo una exposición y NECESITAS irte para sacar como sea todo lo que se te está pasando por la cabeza (entre tantas otras situaciones)... es cuando he visto yo la necesidad de escribir. Siempre he pensado que es una maravillosa medicina. Te aclara, te hace libre, te entiendes, te confiesas, te vuelves valiente y al final consigues darte respuestas que crees que nunca hubieras creído capaz de hallar.

Diez para que quede escrito en color sangre.
Y queda vivido cada aullido al viento
viendo venir sin esfuerzo lo bueno.
Inconsciente el feliz, eterno velero.
Paralelo a mÍ quien se crea en el cielo.
Azul
de nuevo cordura, gracias a ti entiendo la vida.
Queda entendido lo absurdo de lo superficial.
Más que vetado lo falso,
aprobado aquello que nadie podría comprar.
Y por mí que se acabe la vida si se compran las tierras.
Dime quién
podría ser dueño de la luna.
Dime a quién
le haría falta estrella alguna.
Más que comprobado que la risa se queda en el viento
y a cada lamento
le sobra un por qué.
"10". Sarah Grandes

Supongo que ser un lector ávido es uno de los motores que mueven a escribir. ¿Quién inspira tu poesía?, ¿qué autores o autoras lees habitualmente?
Sí, supongo que ayuda. He de confesar que soy una devoradora de libros...me encanta leer, informarme, ver cosas bonitas, reflexionar, que me hagan pensar...

Tal vez haya sido esto lo que ha fomentado que yo escriba tanto, no lo sé. Pero insisto, es algo que me nace desde demasiado adentro y en consecuente, algo que necesito sacar. No busco nadie en quien inspirarme, lo que escribo es exactamente lo que soy, en mis mejores y peores momentos. Me quedo completamente desnuda en mis poemas y eso no es inspiración de ninguna otra novela. Obviamente tienes tus musas, tus maestros...pero supongo que es el conocimiento y las experiencias en general lo que te hacen crear.

Puedo llegar a leer desde Paulo Coelho, Osho, Thoreau, Chamba, John Gray, Karim Chergui, Galeano, Deleuze, hasta Sharif, Kutxi Romero, revistas de surf y sus historietas todas las habidas y por haber...

Pero me inspiran todos ellos tanto como una tarde entera frente al mar, una noche de aeropuerto, un café sola en un bar, una buena conversación con un amigo...

Cuando algo es real no necesitas de estimulantes para crear.

Para acabar, ¿qué planes de futuro tienes? ¿Dónde y cómo de grande te gustaría que fuera el próximo paso de Sarah Grandes?
A pesar de ser ambiciosa y muy soñadora he aprendido que con pequeños pasos, constancia y buenas decisiones es como se consiguen grandes logros.

Planes de futuro la verdad que no tengo demasiados, no suelo planear más allá de un par de días respecto al presente; he aprendido a escucharme y bueno, supongo que hago (o lo pretendo en la medida que sea posible), hacer lo que me apetece al momento y el cuerpo pida.

El próximo paso me gustaría que siguiese en esta línea, me gustaría dedicarme de lleno a mis dibujos y mis escritos, poder trabajar redactando y soñar para todos.

Me encantaría también seguir exponiendo, creando y trabajando en mis ilustraciones, fotografías, obras...en realidad cualquier idea es bienvenida mientras esté empapadita de arte y pueda seguir alimentando el potencial artístico. Y puestos a pedir...todo esto sería maravilloso con un horario libre para poder ir a pillar olas cuando mejores condiciones haya hahahaha. Sí...todo esto creo que sería un sueño cumplido, así que ¡luchemos por ello!

Créeme que no dudo ni media de que vas a conseguirlo. Ha sido un placer conocerte y te agradezco mucho que hayas dedicado tiempo a esta conversación. Te mando un abrazo fuerte desde el Mediterráneo y, como de costumbre, te deseo que siempre encuentres buenas olas. Agur.

Los mil contratos con la sociedad que se me han quedado sin firmar
y las ganas que me he aguantado de fumar todas mis ganas
por seguir con mis principios.
Lo difícil que me resulta pensar fríamente en lo que debería,
sabiendo que mi “lo que debería”, sale bastante de lo común.
Camino y observo que nos falta mucho más de lo que creemos.
Te miro y conservo la misma opinión que tenía sobre todas y cada una de tus venas,
sobre las cenas en las que salté en marcha a todas las curvas que me llevan a tu casa
para terminar yo,
más nerviosa de lo que debería y tú,
más bonito de lo que esperaría incluso haber imaginado.
De granate y con frío me vuelvo
LOCA
para variar,
apostando por seguir con los pies en la tierra,
literal,
en la tierra,
yo...
que soy de mar.
"Yo, que soy mar". Sarah Grandes.

Sarah Grandes | Instagram