A veces, por obra y gracia de la Naturaleza, el surf se convierte en un deporte épico. Es lo que ha sucedido durante el Billabong Pro celebrado en la ola de Chopes en el arrecife tahitiano de Teahupoo. El pasado sábado se determinó día de descanso en la competición porque las olas eran demasiado grandes para ser surfeadas a brazo (es decir, en remada tradicional) y los más valientes participaron en una de las sesiones de tow-in (coger la ola remolcado por un jetski) más grandes, comprometidas y salvajes que se recuerdan.

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