Interviews #05. Legi Alonso, un hombre tranquilo

Supe de Legi Alonso al descubir su blog "Ignora mis caries" y la cantidad ingente de cosas interesantes que pasan por ahí: cine, literatura, arte y, por supuesto, surf. Siguiéndole la pista, llegué hasta Succubus y SYLPH, dos manifestaciones de su arte descaradamente opuesto a los clichés del surfing actual. Un tipo interesante, sin más… ni menos. Uno de los nuestros y, de ésos, uno de los que no abundan. Bienvenido…


Fotografía, arte, moda, diseño y surf. Legi Alonso, ¿quién eres?
Legi es un tipo que vive en un pueblo del interior de Asturias llamado Llanera y al que le gusta, ante todo, coger olas y estar tranquilillo a su manera, además de todas esas otras cosas que has mencionado. No hay mucha más historia.

Empecemos hablando del magazine Succubus. El diseño y la maquetación son tan potentes que lo hacen inclasificable. ¿Qué es Succubus?
Pues SUCUBUS es una especie de diario en el que recojo los lugares que visito, la gente con la que los comparto, nuestros baños, nuestros ratos muertos, nuestra rutina... Y todo ello acompañado de la literatura, cine y música que pasa por mis manos en esos momentos.

La intención era poder currarse una revista/libro trimestral bien impresa en papel de calidad y que incorporase contenidos guapos, pero como eso es muy caro, de momento me conformo con hacerlo en digital.



En mi opinión, una de las cosas que lo hacen diferente es que muestra un lado del surf (y de lo cotidiano) muy oscuro. Estamos acostumbrados a playas y palmeritas o, últimamente, a bosques, espacios abiertos y aventura, pero este surf siniestro es muy nuevo. ¿De dónde sale esa tendencia?
Es que realmente esa es mi visión del surf y el contacto que he tenido con él a lo largo de estos años. Es algo sacrificado e incluso, a veces, ingrato: pasas frío, te cambias lloviendo, las olas cierran, el viento se jode y encima te lesionas… Nada que ver con ese pastiche postalero y ñoño que de tanto inculcárnoslo nos lo hemos acabado creyendo a pesar de no corresponderse con la realidad. O por lo menos con la del entorno que me rodea.

No nos tomamos piñas coladas en hamacas al atardecer ni me paso las noches tocando la guitarra en torno a una hoguera ni surfeamos con camisitas desabrochadas. Es como el skate. El skate es asfalto, sudor, golpes e incluso sangre, no hacer el bobo descalzo como que tubeas ni dogtawnadas de esas.

Todo eso es mentira.

Más de uno se habrá revuelto en la silla tocando su iPad al leer esto, Legi. Yo no podría estar más de acuerdo, pero sigamos: a parte del diseño, parece que las fotos y los textos son un punto crucial en Succubus. ¿Dónde tienes más responsabilidad tú: diseño, fotos o texto? ¿Hay colaboraciones o tú te lo guisas y tú te lo comes?
Pues en realidad yo me lo guiso y yo me lo como porque como lo hago porque sí, sin más, voy diseñándolo poco a poco a mi bola, cuando y cómo me apetece.

Sí que incluyo algunas fotos hechas por mis amigos, quienes también forman parte de la familia (pues esto no deja de ser otra cosa) y cuento con entrevistillas a gente cercana cuyo trabajo me inspira o está estrechamente relacionado con el concepto en torno al cual gira cada número. Por eso cada volumen se cierra con unos más-que-merecidos agradecimientos a toda esa gente.

En “Ignora mis caries”, tu blog, hablas mucho sobre las cosas que te gustan y recomiendas pelis, libros, música, etc. También escribes algunos relatos cortos de buen nivel. ¿Para qué te sirve el blog? ¿Es un sitio donde ordenar las ideas que luego alimentan Succubus?
En realidad el blog empecé a hacerlo cuando me rompí la rodilla para pasar el rato porque al estar tirado me aburría muchísimo, lo que sucede es que con el paso del tiempo he ido cogiéndole cariño.

Y sí, podría ser perfectamente lo que dices, una válvula de escape o una ventanilla a lo que me ronda por aquí dentro y que me interesa, ya sea surf o no. De hecho me gusta que sea variado porque creo que lo monotemático no aporta nada. En realidad es como un trozo de mí que va quedando registrado y seguro que pasados unos años me hará gracia revisarlo. Ver cómo pensaba, los baños que nos dábamos haciendo el bobo o los ratos que compartía con mis amigos.

En todo caso no me sirve para otra cosa que para recordar sin distorsionar. Al fin y al cabo es, como te decía, el diario de mi vida.

Hablemos ahora de SYLPH. ¿De dónde sale la idea de crear y comercializar ropa? ¿Crees que hay hueco en la industria o es un proyecto “entre amigos” nada más?

La idea viene de muy atrás pues lo del diseño y todo esto me gusta ya desde crío. Cuando acabé mis estudios opté por buscarme un curro anteponiendo un horario flexible que me permitiese coger olas cada día. Luego me di cuenta de que el hecho de no currar en una agencia de diseño no es excusa para no hacer mis propias cosas al margen, así que empecé a darle vueltas al asunto.

Hace alrededor de un par de años, en Australia, se me ocurrió S Y L P H. Cuando llegué a casa, lo hice. Sin más. Finalmente di el paso y llevé a cabo la decisión más tonta de mi vida: renunciar a mi sponsor para llevar la ropa que yo mismo hacía. Hoy ya nadie me querría en su equipo y el hambre llama a mi puerta.

En la industria siempre hay hueco para todo porque no deja de ser una especie de saco sin fondo en el que todo vale. Como el arte. Cosa diferente es que esa idea prospere y crezca.

Si me preguntas si creo que si S Y L P H lo hará, francamente tengo que decirte que no, pues, por lo que he visto, la gente que repara en los pequeños detalles y los aprecia realmente escasea.

Por suerte eso nos da igual y, como tampoco esperábamos cambiar el mundo, seguiremos haciendo nuestras cosillas a nuestra manera.


¿Cómo es el proceso creativo en una marca de ropa?. ¿Y el económico, como se sostiene semejante aventura?
Es que realmente al no tratarse de una marca al uso tampoco creo que mi ejemplo pueda ser algo identificativo, no sé. En todo caso voy haciendo cosas cuando me apetece. No quiero ceñirme a temporadas ni cambios de estación, es absurdo. Creo que cada diseño debe transmitir algo y ese algo se ha de plasmar cuando realmente tengas algo que contar, no porque te obligue un calendario o un cambio de hora.

Al hacerlo entre amigos y no estar sometido a otras decisiones ni pautas es algo muy libre y muy gratificante porque nace de las ganas y no de una imposición. Es como el surf.

Con respecto al tema económico… voy intentando sacar todo esto adelante con parte de mi sueldo que me reservo para S Y L P H. Es lo bueno de no tener novia ni vida social.

Y, obviamente, sin la ayuda desinteresada de mis amigos esto sería completamente imposible. Les debo muchísimo.



Suena atronadoramente a sueño de libertad. En ese sentido, ¿es SYLPH un sueño cumplido o un sueño por cumplir?
S Y L P H es una utopia que hacemos con mucha pasión y, tristemente, creo que nunca dejará de ser eso.

Tiene una idea de base que no pega con los criterios que hay establecidos ya que, como te explicaba, no hacemos colecciones temporales (con lo cual sería imposible servir a tiendas según el método actual) y además las prendas están hechas o trabajadas a mano, lo que hace que se trate de tiradas limitadísimas que a veces no llegan ni a cinco piezas. No obstante las pretensiones no iban muy allá y lo único que quiero es poder mirar atrás , pasado un tiempo, y decir: coño, por lo menos hicimos lo que nos dio la gana y fuimos sinceros con nosotros mismos.


Visto desde fuera, parece que Succubus y SYLPH (aunque ésta última en menor grado) son el reflejo de esa oscuridad de la que hablábamos al principio (colores oscuros, cruces invertidas y pentáculos) y que también se ve en algo tan sencillo como la decoración que le haces a tus tablas. ¿Es eso lo que te transmite coger olas?
No creo que, en principio, un tipo de estética condicione un tipo de surf. Sí que es verdad, por ejemplo, que la gente del tablón pueda ser más cercana a una imagen más clásica mientras que la tabla corta es más dada a lo “macarra”. En todo caso creo que cada uno debería expresarse o absorber de forma individual lo que le guste y le motive para ser un individuo y no una oveja. No sé si me explico.

En mi caso concreto, toda esa oscuridad que mencionas puede venir del tipo de literatura que me gusta (Dostoievski, Buadelaire, Balzac, Hesse…) así como la música o incluso el cine (western y cine negro clásico, sobre todo). Cosas que de una forma u otra acaban saliendo a relucir porque forman parte de mí.



Sigamos con el surf. Por las fotos que circulan por ahí, queda claro que eres un surfer competente. ¿Se te ha pasado por la cabeza tratar de ser surfista profesional?
Dudo mucho que sea un surfista competente aunque se te agradece Pedro. Se nota que no hemos coincidido.

En todo caso para ser profesional hace falta mucho apoyo, mucho dinero, talento y dedicación y creo, sinceramente, que sólo tengo esto último.

Es dificilísimo llegar y más aún si vives a media hora del mar en un lugar perdido en medio de la nada, ajeno a la industria y al mundillo y donde lo más parecido a una tabla que hay es un vespino con banderolas.

Creo que hay que ser consciente de la realidad de cada uno y en mi caso estoy contentísimo y más que satisfecho de contar con ciertos sponsors (wat say, hotties wetsuits, globe y deflow fins) con los que mantengo una relación cojonuda y que me ayudan a viajar para poder seguir conociendo lugares y contar alguna que otra historia.

Eso hace que el surf siga siendo para mí una válvula de escape en lugar de una obligación cuadriculada y estresante sujeta a bocinas o decisiones de terceras personas.


Entiendo que hablas de surf "terrenal", ése que nos mueve a miles de personas anónimas en el mundo a madrugar y pasar frío, pero ¿qué te parece “esa otra liga” de las grandes marcas, de la industria en mayúsculas, que dirige el mercado del surfing? ¿Crees que lo que haces tú -y mucha otra gente como tú- es el contrapunto necesario a esa estandarización salvaje de nuestro deporte?
Pienso que las grandes marcas de surf son moles desalmadas que carecen de discurso. No tienen un mensaje de raíz y por eso de un año a otro cambian totalmente su apariencia en lugar de evolucionar. Pican oportunamente de este plato y de éste otro porque es lo que se lleva y cuando lo exprimen… a tomar por culo… Siguiente plato.

No puedes comulgar, por ejemplo, con el estilo de vida pasotilla de Dane Reynolds o Craig Anderson y a la vez con la sed ultravoraz de triunfo del Slater, básicamente porque son opuestas, es decir, que te gusten ambas es absurdo, incoherente.

Por eso esas marcas son mega muestrarios sin más. Desnudos. Como puede ser H&M o Zara.

Afortunadamente eso está cambiando con iniciativas más pequeñitas y personales que nacen de una idea y una vinculación y van creciendo en torno a ellas.

En el skate llevan un montón de años haciéndolo a través de pros que crean sus marcas con una identidad propia, por ejemplo. En el surf parece que empezamos a abrir los ojos. Confío que prosperen poco a poco.


Coincidimos en ese punto de vista. En cualquier caso, aunque se ve que haces lo que te gusta y que tienes libertad creativa total, ¿renunciarías a eso si Quiksilver pusiera un montón de billetes sobre la mesa para comprar SYLPH?
Por supuestísimo. No vamos a dárnoslas de falsos profetas.

Y con ese montón de billetes me iría a surfear por ahí buenas olas, me tomaría unas birras y podría, por fin, diseñar lo que me viniese en gana, es decir, las mismas cosas que hago ahora pero sin tantas limitaciones, así que, paradójicamente, acabaría copiando a Quiksilver.

Muchas gracias por haber colaborado con el blog, Legi. Creo que esta historia va de personas como tú, de esas que te cruzas en el tren o en la calle y piensas: "ese tipo las pasa putas como yo, pero esas marcas en el cuello son del neopreno. Es uno de los nuestros".

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