Este tipo es el responsable de que ande metido en una diabólica e infinita montaña rusa de sentimientos: pasamos del amor al enfado, de las ...
Este tipo es el responsable de que ande metido en una diabólica e infinita montaña rusa de sentimientos: pasamos del amor al enfado, de las risas a los gritos, del llanto a la canción en un sube y baja sin fin. Es aleatorio y disfuncional, pero no hace falta que diga que es una persona divertidísima. La genética es lo que tiene. Mendel ya lo advirtió en su segunda Ley: "Ciertos individuos son capaces de transmitir un carácter aunque en ellos no se manifieste". Y si vale para los guisantes...

En Twitter lo dejé claro: "Mis espermatozoides que se escapan, en esto se convierten #yoaviso" (@pedroramis)
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